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El aporte del Laboratorio de Gobierno a la legitimidad y sustentabilidad de las políticas
Capítulo para Apurando el paso: 10 experiencias de reforma y modernización del Estado en Chile (2019)
Juan Felipe López
Socio fundador y Director Ejecutivo, Public Design UNIT
1 DE OCTUBRE, 2026
En este capítulo, Juan Felipe López analiza el papel que tuvo el Laboratorio de Gobierno de Chile en un contexto de reformas del sector público, y las tensiones que implica crear instituciones para promover la innovación dentro de las burocracias actuales. Escrito desde su experiencia como director ejecutivo del Laboratorio entre 2014 y 2018, el texto combina un análisis de la innovación pública con una mirada franca sobre las dificultades de llevarla a la práctica.
El capítulo forma parte de Apurando el paso: 10 experiencias de reforma y modernización del Estado en Chile, editado por Enrique Paris y Jorge Rodríguez y publicado en 2019 por Editorial Universitaria y FLACSO-Chile, con prólogo del exministro de Hacienda Rodrigo Valdés. El libro reúne a protagonistas de diez procesos de reforma, entre ellos el Registro Social de Hogares, la creación de la Comisión para el Mercado Financiero y la reforma a la Alta Dirección Pública, para documentar qué hizo posibles esos cambios y qué desafíos tuvieron que enfrentar.
La innovación pública no nació con los laboratorios
El capítulo parte desmontando un mito: la innovación y la experimentación en el Estado no comenzaron con los laboratorios. En Chile, existen desde el retorno a la democracia, con ejemplos como el Plan AUGE en salud o ChileCompra. Lo nuevo fue crear una institución con el mandato de promoverla de forma sistemática. Y esa novedad generó tensiones en tres planos. Primero, la innovación pública funde en un solo proceso el diseño y la implementación de las políticas, que la gestión tradicional separa entre quienes deciden y quienes ejecutan. Segundo, exige equipos multidisciplinarios en un Estado acostumbrado a que las políticas las hagan economistas, ingenieros y abogados. El propio Juan Felipe, historiador de formación, enfrentó resistencia a que liderara el diseño del Laboratorio. Tercero, entiende el diseño como un enfoque para transformar la gestión, y no como una fase dentro de un proceso lineal. El capítulo reconoce que el equipo no siempre supo explicar bien esta diferencia, lo que generó desconfianza al inicio.
Por qué un Laboratorio de Gobierno
A diferencia de otros laboratorios de la región, el de Chile nació con un propósito claro, sostenido en tres imperativos: un Estado más productivo, capaz de entregar mejores servicios con recursos limitados; la capacidad de abordar problemas complejos rompiendo la lógica de silos; y una nueva relación con una ciudadanía que desconfía de sus instituciones. Por eso, el Laboratorio se concibió no solo como un generador de soluciones, sino como un mecanismo para construir capital social y legitimidad. Sus resultados lo respaldan: más de 114 soluciones incubadas, 9 nuevos servicios funcionando a nivel nacional y 277 funcionarios de 31 instituciones formados a través de Experimenta. Tal vez su resultado más significativo, políticamente, fue que el gobierno siguiente decidiera no solo mantenerlo, sino fortalecerlo.
Lecciones para transformar el Estado
El capítulo cierra con tres reflexiones para quienes buscan transformar instituciones públicas o crear otras nuevas. La primera es preguntarse cuándo es realmente necesario crear una institución, en lugar de reorganizar las que ya existen. La segunda es la gobernanza: los modelos colaborativos son simples en el papel, pero complejos en la práctica, y obligan a resolver preguntas difíciles sobre quién lidera, quién financia y a quién se rinde cuentas. La tercera es la dimensión cultural del cambio. Ninguna transformación con impacto en el Estado se ha hecho al margen de quienes trabajan en él, y eso exige reconocer su talento y hacerse cargo de las «emociones institucionales».
La pregunta final sigue vigente: ¿quién se hace cargo del «estado del Estado»? Como advierte el capítulo, los gobiernos llevan décadas escribiendo estados ideales de las cosas en leyes, planes y programas. El gran aporte de la innovación pública ha sido recordar que las políticas solo valen por cómo cambian, de forma concreta, la vida de las personas.