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Innovación pública con enfoque digital en Iberoamérica: hacia la consolidación de capacidades institucionales
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Innovación pública con enfoque digital en Iberoamérica: hacia la consolidación de capacidades institucionales

Informe para la Secretaría General Iberoamericana - SEGIB

Juan Felipe López

Socio fundador y Director Ejecutivo, Public Design UNIT

19 DE OCTUBRE, 2026

En la última década, hemos visto cómo la innovación pública en Iberoamérica ha ido ganando terreno: más laboratorios, equipos capaces y servicios digitales al alcance de la ciudadanía. Pero buena parte de ese avance ha dependido de proyectos piloto, del impulso de pocas personas o de una voluntad política que cambia con cada gobierno. Los mapas y radiografías de la innovación pública muestran dónde hay iniciativas, qué problemas abordan y qué tecnologías usan, pero no hacia dónde se mueve la región. Este informe busca pasar de una fotografía descriptiva a una lectura de los cambios que se repiten en distintos países.

El informe elaborado por Juan Felipe López para la División de Innovación Pública de la SEGIB, fue presentado en la IV Semana Iberoamericana de Innovación Pública, en Cádiz, analiza 152 casos y recoge 15 entrevistas con responsables de innovación pública de 14 países. Lo que emerge es que la región muestra señales de una transición desde iniciativas aisladas hacia capacidades institucionales más sostenidas.

Cinco tendencias hacia la consolidación

1. Interoperabilidad y nuevas formas de gobernanza

La interoperabilidad deja de ser un proyecto de TI y se convierte en una decisión sobre quién comparte qué información y con quién. Brasil no llegó a ella con una sola aplicación, sino con casi una década de gobernanza sostenida: Gov.br nació en 2016 y hoy conecta cerca de 9.000 servicios subnacionales. En Uruguay, conectar los historiales clínicos de prestadores públicos y privados obligó a responder primero a quién pertenecen los datos. La respuesta fue: a cada persona.

2. Comprensión del problema público antes de su solución digital

La tecnología puede acelerar una respuesta, pero no sustituye el diagnóstico. Dos casos lo muestran desde extremos opuestos. En El Salvador, Doctor SV usa inteligencia artificial para apoyar diagnósticos médicos y redujo de meses a horas la espera para 1,5 millones de personas. En Guatemala, el RENAP enfrentó el subregistro de nacimientos entregando teléfonos y formación digital a comadronas rurales, una brecha que ninguna aplicación habría cerrado sin entender primero el territorio.

3. Profesionalización de la práctica de la innovación

Un taller de creatividad sin mandato ni recursos ya no basta para sostener la innovación. Los casos muestran cómo esta se incorpora a las estructuras del Estado, con presupuesto, normativa, metodología y responsables. En Perú, TransformaGob instala laboratorios dentro de las propias instituciones con respaldo de la alta dirección. En Brasil, la Rede InovaGov reemplazó la cooperación esporádica por una red permanente de 38 grupos temáticos y 16 comunidades de práctica.

4. Incidencia estratégica en las prioridades públicas

Durante años, los equipos de innovación recibían problemas ya definidos por otras áreas. Hoy participan antes, ayudando a decidir qué abordar y cómo. En Medellín, la Secretaría de Innovación Digital pasó en treinta años de ser una oficina de TIC a definir el marco de innovación de trece de las veintisiete secretarías del distrito. En Buenos Aires, Boti muestra cómo un canal de WhatsApp puede volverse infraestructura transversal: alcanzó 4,2 millones de conversaciones mensuales en mayo de 2026.

5. Servicios más proactivos y personalizados

El Estado deja de esperar a que la persona pida y empieza a anticipar necesidades con datos que ya tiene. La Carpeta Ciudadana de España se organiza en torno a la persona y no al trámite, bajo el principio de «una sola vez». En México, Huéspedes CDMX ofrece identidad digital a personas migrantes para facilitar su acceso al trabajo, la salud y la educación. Esta tendencia depende de la primera: anticiparse solo es posible con reglas claras sobre el uso de los datos.

Ideas clave

  • Del piloto a la capacidad institucional: la región empieza a construir capacidades que se sostienen en el tiempo.
  • No es solo tecnología: que una iniciativa sobreviva depende de quién la respalda, qué mandato tiene y si produce resultados verificables.
  • La infraestructura va antes que la IA: el valor de la IA depende del problema que resuelve y de las capacidades que la sostienen.

Conclusión

Ninguna de estas tendencias garantiza por sí sola la consolidación de la innovación pública: la interoperabilidad necesita gobernanza, la estrategia necesita capacidad de implementación y la IA no reemplaza la comprensión del problema. El desafío de la región ya no es sólo impulsar nuevas iniciativas, sino construir la disciplina institucional para sostenerlas. Para eso, el informe propone medir el valor público por lo que cambia para las personas y entender la innovación como una capacidad capaz de transformar la arquitectura del Estado. Esa es la diferencia entre experiencias valiosas pero aisladas y una capacidad pública que genera valor de forma sostenida.

Lee el informe completo aquí.