
Publicación
El valor del diseño en la formulación de políticas públicas
Capítulo para Service Design Impact Report: Service Design Network (2016)
Nicolás Rebolledo
Socio fundador y Director Creativo y de Estrategia, Public Design UNIT
OCTOBER 19, 2026
En The value of design in policymaking, Nicolás Rebolledo plantea dos preguntas: por qué los gobiernos necesitan innovar y cómo el diseño de servicios puede ayudarlos a transformar la manera en que formulan políticas y diseñan servicios públicos. Escrito en 2016, mientras era académico del Royal College of Art, completaba su doctorado y lideraba allí la plataforma Design for Policy, el texto ofrece una lectura temprana de un debate que hoy sigue abierto: qué lugar puede ocupar el diseño en el corazón de la acción del Estado.
El capítulo forma parte del Service Design Impact Report: Public Sector, publicado en octubre de 2016 por Service Design Network (SDN), la red internacional de diseño de servicios presidida por Birgit Mager, quien también fue editora en jefe del informe. El informe reunió a referentes del diseño en el sector público, como Cat Drew, del Policy Lab UK, Lou Downe, entonces a cargo del diseño del gobierno de Reino Unido; Jesper Christiansen, de Nesta; y Joyce Yee, de Northumbria University, entre otros. Incluyó además una encuesta a profesionales de distintos países, en la que el 47 % afirmó que el diseño ya formaba parte de la agenda de políticas públicas de su país. El texto de Nicolás abre la sección dedicada al diseño para políticas públicas.
Por qué los gobiernos necesitan innovar
El sector público representa cerca de la mitad de la economía en los países desarrollados: en 2013, el gasto público promedió un 41,9 % del PIB en los países de la OCDE. Pero, más que su tamaño, lo que importa es su influencia: la forma en que los gobiernos formulan políticas, asignan recursos y prestan servicios moldea cómo se desarrollan las sociedades. El capítulo identifica tres motores de lo que la OCDE llama el «imperativo de innovación» del sector público:
- Hacer más con menos. Una ciudadanía más informada y conectada exige servicios de mejor calidad, mientras los presupuestos se han ajustado desde la crisis de 2008.
- Recuperar la confianza en las instituciones. En Europa, la confianza en los gobiernos nacionales bajó de un 37 % en 2008 a un 29 % en 2013, lo que exige abrir el gobierno con más transparencia, participación y modelos de gobernanza inclusivos.
- Abordar la complejidad de los problemas públicos. Desafíos como el envejecimiento de la población o el cambio climático no pueden resolverse con los enfoques lineales tradicionales, y requieren una mirada sistémica y relacional.
El diseño como parte de la política, no solo de su implementación
Las políticas públicas son, en sí mismas, resultados de diseño, argumenta el capítulo, retomando ideas de Christian Bason y Sabine Junginger. Sin embargo, el diseño suele tratarse como una herramienta para la etapa de implementación, una vez que el problema ya fue definido. El trabajo de los laboratorios de innovación muestra otra posibilidad: integrar la formulación y la implementación en un mismo proceso de diseño. El capítulo lo describe como una progresión, desde el diseño como nueva capacidad, pasando por el diseño de interacciones y de sistemas de servicio, hasta el diseño para políticas públicas, donde el impacto deja de ser puntual y se vuelve sistémico.

Aprendizajes clave
- Poner a las personas en el centro de los problemas y las soluciones. El diseño cambia el foco de las políticas desde la lógica de la oferta hacia las necesidades de las personas. Combina datos con investigación etnográfica, suma una perspectiva desde abajo al enfoque tradicional de arriba hacia abajo y convierte a la ciudadanía en cocreadora de servicios y políticas.
- Experimentar para decidir mejor. Mientras la formulación tradicional parte de normas y hechos del presente, el diseño propone futuros posibles a través de prototipos y pruebas. Como advierte Matthew Taylor, de la RSA, los gobiernos a menudo funcionan como grandes editoriales, produciendo leyes e informes en lugar de soluciones. Experimentar acelera el aprendizaje entre lo que se plantea en una política y lo que ocurre en el territorio, y permite descartar malas ideas antes de que se conviertan en problemas políticos.
- Un lenguaje alternativo para comunicar. Donde la política trabaja con palabras y datos, el diseño trabaja con historias e imágenes. Visualizar problemas, escenarios y experiencias ayuda a los equipos a detectar oportunidades, comunicar mejor sus propuestas y alinear a quienes implementan los servicios con los objetivos de la política.
El potencial del diseño de servicios en este campo solo puede aprovecharse si se entiende como un apoyo a la acción pública, y no como su reemplazo.